Hasta siempre, Elena

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Hemos tenido que dejar que los días templaran un poco los nervios tras el mazazo que nos dio la vida la pasada semana cuando nos llegó la noticia de que nuestra compañera Elena ya no estaba con nosotros. Se suele decir que cuando una persona se va nunca se dice nada malo de ella pero, en casos como este, nadie sería capaz de encontrar algo que pudiese cambiar eso porque para todos los que tuvimos la suerte -y lo decimos de forma literal, suerte- de conocer a Elena coincidimos en que era una persona excepcional, de las que puedes contar con los dedos de la mano las que te cruzas a lo largo de una vida.

Con Elena se va su eterna sonrisa de alegría contagiosa. Incluso cuando en alguna reunión los ánimos se exaltaban, ella sabía aliviar el ambiente, quizá sin quererlo, pero lo conseguía. Una gran compañera, dispuesta a arrimar el hombro en todo lo que le era posible y con ganas de ayudar a los demás, con la capacidad de indignarse cuando consideraba que algo era injusto y con una gran fuerza y energía para intentar cambiar las cosas.

Se nos fue muy pronto, siempre lamentaremos cualquier pérdida, pero mucho más si encima es una pérdida tan temprana, a deshora, cuando apenas se está empezando la vida. El hueco que nos deja es inmenso, no se puede negar y ciertamente las palabras que podamos decir ahora no son más que un pequeño esbozo del vacío que sentimos.

Desde nuestra modesta agrupación queremos trasladar y compartir con sus familiares y amigos su pérdida. Allá donde esté, se llevó con ella su sonrisa.

Te echaremos de menos, hasta siempre compañera.

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